Las rabietas son comportamientos coléricos (llorar, gritar, echarse al suelo, dar patadas...) mediante los cuales manifiestan su frustración por la incapacidad de hacer o conseguir algo que desean.
Son muy frecuentes en la primera infancia, ya que constituyen una parte normal del desarrollo del niño de 1 a 3 años y tienden a desaparecer hacia los 4-5 años.
Son muy frecuentes en la primera infancia, ya que constituyen una parte normal del desarrollo del niño de 1 a 3 años y tienden a desaparecer hacia los 4-5 años.
¿Cómo podemos prevenir las rabietas?
- Evitando situaciones que faciliten la aparición de las rabietas como la falta de sueño, exceso de actividad, hambre...
- Escuela y familia deben compartir normas razonables, claras y coherentes.
- Se deben mantener normas para que los niños sepan dónde están los límites. Estas no deben variar en función del humor del educador o del padre.
- No reforzar comportamientos inadecuados.
- Enseñarle a verbalizar sus sentimientos y expresar su frustración de forma adecuada.
- Avisar al niño/ a con tiempo cuando vaya a producirse un cambio en una actividad rutinaria.
- Cuando sea posible ofrecerle al niño /a la posibilidad de elegir entre opciones disponible
¿Cómo debemos actuar una vez ha aparecido la rabieta?
- Mantener la calma sin gritar ni zarandear al niño, ya que no solucionamos nada y constituye un mal ejemplo.
- No se ha de intentar razonar con el en el mismo momento, ya que probablemente no te escuchará.
- En las fases iniciales de la rabieta es habitual distraer al pequeño desviando su atención hacia otra actividad u objeto.
- Si no se logra controlar la rabieta y la situación te lo permite, se puede adoptar una situación de indiferencia e ignorar la conducta.
- A veces, resulta útil utilizar la técnica del tiempo fuera, la cual consiste en dejar al niño / a solo en un espacio durante unos minutos hasta que se calme. El espacio debe ser neutro sin estímulos de juegos , televisión.. Tras ese tiempo hablaremos con él de forma tranquila y le incorporaremos después a una actividad positiva como refuerzo positivo.
- Si la escena ocurre en un sitio público, se ha de intentar llevarle a un sitio tranquilo, si fuese necesario porque el niño presente una actitud violenta, contenerle físicamente, sujetándole pero sin hablarle ni mirarle.
- Una vez finaliza la rabieta no se debe castigar ni gritar, sino hacerle reflexionar sobre lo ocurrido. Se debe hacer comprender al niño que esta no es la manera de conseguir lo que quiere.
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